lunes, 23 de julio de 2012

El fantasma templario de Malamoneda


Torre templaria
En un paraje remoto de los Montes de Toledo, lejos de todos sitios y muy dificil de encontrar, está el despoblado de Malamoneda.  No hay carreteras, ni indicadores.  Solo un pequeño corral de cabras. Es un sitio muy especial, desolado pero se supone que mágico.

Queda en pie la mitad de una torre militar del Siglo XIII. Defendía una granja o asentamiento templario, que fue el origen de una pequeña población abandonada hace mucho tiempo.  Tambien existió una ermita románica, derribada y expoliada.


Pueblo medieval abandonado
 Todavía existen las ruinas de las casas medievales, abandonadas hace siglos, pero que resultan inquietantes. Se nota claramente que en ellas se reutilizaron buena parte de las piedras de la torre.
Cerca del río queda una misteriosa construcción arruinada. Puede ser castillo, convento, incluso termas romanas... pero se ignora todo de ella.  Toda una experiencia penetrar allí entre la vegetación que la invade.


 
Edificio desconocido
 Quizá lo más impresionante sea una extensa necrópolis con más de cien tumbas excavadas en las rocas de granito.  Los investigadores no se ponen de acuerdo en su origen, porque parece ser que se ha utilizado en diferentes épocas desde la Edad del Bronce.  En el laberinto de rocas de granito tambien hay piedras de sacrificios, antiguos centros de reunión, aras para misteriosas ofrendas y una sepultura doble de un padre y una hija con inscripciones romanas.



Ara o altar de ofrendas
Es un gran misterio el porqué durante siglos y siglos diferentes civilizaciones pusieron tanto interés en ir a enterrar a sus muertos a un sitio tan remoto.  La respuesta puede ser que el sitio tiene algo mágico, telúrico o como se quiera llamar.  Es sabido que los templarios escogían cuidadosamente sus asentamientos siguiendo unas especiales coordenadas y recogiendo ancestrales tradiciones.

Como todos los enclaves templarios, tiene su leyenda. En este caso da nombre al lugar y una explicación fantástica a las tumbas...



Piedra de sacrificios

En los campos de la Encomienda de Montalbán, después de la reconquista de la zona por Alfonso VI, los caballeros de la Orden del Temple defendían estas tierras de las invasiones musulmanas. En una de aquellas posiciones, una granja fortificada cerca del río Cedena, los caballeros cristianos se vieron cercados por los musulmanes en la torre defensiva.
Los moros no desistían de tomar la fortaleza y viendo que no podrían hacerlo guerreando, secuestraron a dos caballeros para ofrecerles una recompensa en oro si les abrían un portillo de la Torre. El primero contestó de manera airada y le cortaron la cabeza  inmediatamente. El segundo aceptó y recibió una moneda de oro en prenda. Al llegar la noche, el templario traidor abrió la puerta a los moros, quienes encontrando a los cristianos dormidos e indefensos, mataron a todos decapitándolos. El traidor, al reclamar el resto de su recompensa, fue también decapitado.

Los cadáveres de los templarios muertos fueron arrojados a los roquedales para ser devorados por las alimañas. Pero cuando no mucho tiempo después los cristianos reconquistaron el lugar, comprobaron que los cuerpos de los caballeros habían derretido la piedra, hundiéndose en ella hasta que tomó forma de sepultura y preservó sus cadáveres de las fieras. 
 
Sólo un cadáver había quedado sobre las piedras, el del traidor. De éste las alimañas solo habían dejado el esqueleto, que en la mano apretaba todavía la moneda de la traición.  Esta mala moneda dio nombre al lugar y al arroyo al que fue arrojada, Malamonedilla.

Los enterramientos se taparon con losas y en el roquedal se grabó una inscripción, relatando el milagroso suceso.  Pero por las noches, el ánima fantasmal del templario traidor busca su moneda para pagar al diablo el rescate de su alma.

Hasta no hace mucho, allí acudían el día de Todos los Santos los vecinos de Hontanar que tenían algún familiar gravemente enfermo, para pedir a la Virgen una muerte dulce si no era posible su curación. A cambio, dejaban velas sobre la roca y pasaban por ella una moneda, que llevaban al enfermo. Si éste sanaba la guardaba como amuleto toda su vida y si fallecía lo enterraban con ella en la mano. Costumbre pagana muy apropiada al lugar, ya que se cree que allí existió un centro de culto céltico-romano dedicado a los dioses del mundo de los muertos: Proserpina y Hades.

Conjunto de tumbas
No es la única tradición mágica del lugar.  Los habitantes de la zona pensaban que existía un tesoro "más antiguo que los romanos" escondido bajo un verraco de piedra o incluso que consistía en un verraco de oro.
Esto hizo que se abriesen y expoliasen todas las tumbas, puesto que muchas permacieron intactas hasta hace unos 100 años.

En cualquier caso, es un lugar con una fuerza especial que merecere la pena visitar... con un buen guía y nunca en un caluroso día de julio, como hizo quien esto escribe. 



jueves, 19 de julio de 2012

El perro de fuego - Monasterio de El Paular


Terminó mi ruta serrana en el Monasterio de El Paular, Rascafría (Madrid) que es una verdadera joya, ubicada en una zona de las más bonitas de la sierra madrileña y a pocos kilómetros de la ciudad de Madrid.

 Fue comenzado a construir en 1390 por Juan I de de Castilla, aunque la tradición dice que fue por orden de su padre Enrique II debido a que en una incursión guerrera en Francia su ejército había incendiado un monasterio de la orden cartuja y en compensación quiso construir otro en un sitio elegido por él mismo, debido a su belleza y a la abundancia de caza mayor, puesto que era el mejor sitio para cazar osos y lobos de todo su reino. Los reyes Trastámara construyeron un palacio tambien, que hoy en día es un lujoso hotel.

 Actualmente está habitado por una pequeña comunidad de monjes benedictinos, aunque durante 450 años fue un monasterio cartujo, la orden con las reglas más austeras.  De la vida de los monjes cartujos en el siglo XV procede la curiosa leyenda del perro flamígero, digna de una película de terror:

Se cuenta que una gélida mañana de invierno, el monje encargado de la portería del monasterio, al abrir la puerta se encontró con un mendigo postrado. El monje pensó que era uno de los muchos mendigos que acudían en busca de comida caliente y que en su espera se había quedado dormido. Al ponerle la mano encima descubrió con horror que estaba muerto.
Sin perder un minuto, fue a ver al padre prior para contarle lo ocurrido. Estuvieron un rato deliberando, no sabían qué hacer con el cadáver ya que las reglas de la orden cartuja son muy estrictas y no permitían que ninguna persona ajena a la congregación fuese enterrada en el cementerio de la comunidad situado en el jardín del claustro, siempre a la vista de los monjes para recordarles lo efímero de la vida.
Finalmente, decidieron darle cristiana sepultura en el cementerio del claustro, junto a los miembros fallecidos de la comunidad cartuja.
Unas horas después del enterramiento, a las nueve de la noche, las campanillas que llamaban a oración comenzaron a sonar. Los monjes acudieron a la iglesia para rezar, extrañados por no ser la hora en que tocaba ser llamados a oración, que debía ser a las diez. Hubo un pequeño alboroto y finalmente llegaron a la conclusión de que alguien se había equivocado y les habían llamado a oración una hora antes de lo habitual.
Durante varios días ocurrió la misma historia, las campanillas llamaban a oración una hora antes sin que nadie supiese quién era el que provocaba aquel suceso. El prior ya estaba harto de esta situación y ordenó a varios monjes que vigilasen por la noche para descubrir quién era el responsable de aquel alboroto.
Un poco antes de las nueve de la noche, cuatro monjes vigilaban las cuatro esquinas del claustro. Al dar las nueve en punto, las campanas volvieron a sonar. Los monjes se quedaron horrorizados al ver como un perro negro y gigantesco, que desprendia una extraña luz, como envuelto en llamas, después de tocar las campanas, salía corriendo a toda velocidad y se metía en la tumba del mendigo que días antes encontraron muerto a las puertas del monasterio.
Aquella visión heló la sangre a los monjes que contaron al prior que una bestia con aspecto de perro flamígero era el autor de los hechos que tanto les perturbaban.
El prior llegó a la conclusión de que se trataba del espíritu del mendigo que enterraron en el camposanto, que no se había arrepentido de sus pecados.
Estanque de la huerta del monasterio
Decidieron sacar el cadáver de su tumba y arrojarlo a una alberca que había junto a unas huertas. Cuando el cuerpo del difunto cayó al agua, un horrible aullido resonó por todo el monasterio, aterrorizando a los monjes.
A las diez de la noche, unos espeluznantes aullidos retumbaban por todo el monasterio. Parecían venir del estanque donde habían arrojado el cadáver del mendigo. Durante muchas noches seguidas se repitieron aquellos gritos, ladridos y aullidos infernales ante el terror de todos los monjes que, desesperadamente, intentaban no escuchar tapándose los oídos y rezando en voz alta.
Claustro con cuadros de Carducho

Se repitió este espeluznante suceso hasta que un día, en todos los monasterios de la orden de los cartujos, se oficiaron misas por el eterno descanso de aquel mendigo. Después de aquellas misas, el monasterio de El Paular volvió a la tranquilidad.



Retablo de alabastro
El Monasterio del Paular es una absoluta maravilla a nivel mundial, no demasiado conocida.  Cuenta con unas cuantas obras de arte verdaderamente únicas en el mundo:  Un retablo de alabastro maravilloso y único;  Una impresionante serie de 52 grandes cuadros de Vicente Carducho y El Transparente o Capilla del Sagrario que es la cumbre del Barroco andaluz.   Cualquiera de estas 3 cosas justificaría plenamente la visita, pero además hay un montón de elementos artísticos e históricos muy interesantes.

Capilla del Sagrario
Y algunas curiosidades, como un curioso pavimento hecho de guijarros de pedernal y huesecillos; una artística reja con imágenes fantásticas de sátiros; un templete en el jardín del claustro con 4 relojes de sol perfectamente conservados (una falsa tradición dice que uno de ellos es un reloj de Luna), etc, etc.

Una visita imprescindible en la Sierra de Madrid.  La visita guiada la hacen los propios monjes benedictinos que aprovechan para impartir doctrina católica, pero es barata y amena.


























martes, 17 de julio de 2012

El Carro del Diablo

Puerto del Reventón
Ruta senderista por el valle de Lozoya:  Subir el antiguo puerto del Reventón, que comunicaba Rascafría con la vertiente segoviana de La Granja de San Ildefonso.  Hace mucho tiempo que está en desuso al construirse carreteras más cómodas. Por sus empinadas cuestas solo subían las caballerías y con gran trabajo, de ahí procede su nombre:  Por que algún animal cargado reventaba por el esfuerzo.

Robledales
Valle del Lozoya - El Paular
Se sube por un camino bastante duro, entre los espesos robledales de Los Horcajuelos.  A lo largo del mismo podremos disfrutar de magníficas vistas sobre el valle del Lozoya y en particular del monasterio de El Paular, enmarcados por las alturas del macizo de Peñalara y la Cuerda Larga, hasta llegar a una zona de bloques de granito que es como un museo de escultura natural, al aire libre y a 1700 metros de altitud.
Merece la pena hacer un alto en la subida y demorarse un rato entre las caprichosas formas que toma la piedra.  Justo al final de esta zona rocosa, está una de las formas mas conocidas y características de la Sierra del Guadarrama, quizá por el misterio que añade la conocida leyenda que rodea al Carro del Diablo:



El carro del Diablo
La leyenda transcurre durante el final de la construcción en el siglo XV de la Catedral de Segovia, tarea que se encomendó a Juan Guas, renombrado arquitecto y escultor toledano de origen flamenco. Éste se comprometió a terminar la obra en un tiempo determinado.
  Pero el tiempo pasaba y llegaba la fecha límite, más las torres de la catedral no alcanzaban la altura deseada.
Tanto renegaba el maestro de obras de su suerte que se le apareció el mismo Satán engatusándolo con lograr la finalización del edificio a cambio de la posesión de su alma. Aceptado el trato, la obra progresó a ritmo endiablado (nunca mejor dicho) hasta que, próxima ya la finalización de la misma mucho antes de verse cumplido el plazo, el constructor, ahora seguro de sí y de su éxito, rompió el pacto diabólico. En venganza, el diablo convirtió en piedra el último de los carros que portaban pìedra hacia la obra dejándolo así definitivamente anclado en la ladera del Reventón, mientras que la Catedral terminó con una de sus torres algo menor que la otra.

Cualquiera que conozca la Catedral de Segovia (La Dama de las catedrales, por su elegancia) alegará que solo tiene una torre, esbelta y altísima.  Cierto, porque resulta que Juan Guas trabajó en la antigua catedral desaparecida hace siglos.

Esta antigua catedral estaba situada junto al Alcazar y fue escenario de grandes batallas en la Guerra de las Comunidades, incluso dentro de las naves, siendo practicamente destruida en 1520. La torre sirvió para que los Comuneros atacasen a las fuerzas realistas sitiadas en el Alcázar. Porque parece ser que solo existía una torre en aquella vieja catedral (tampoco hay que hacer demasiado caso a las leyendas)

De la antigua catedral solo se conserva el claustro, obra de Juan Guas, que fue desmontado piedra a piedra y trasladado a la actual Catedral de Segovia. Por supuesto, es espectacular y comparable al de San Juan de los Reyes en Toledo, obra del mismo autor.

 A mi particularmente, la peña en cuestión me parece una gigantesca tortuga con una gran piedra encima.  La ruta termina en el Monasterio del Paular, que merece capítulo aparte.








lunes, 9 de julio de 2012

El temible Cristo Negro de Cáceres


Otra imagen de Cristo con antiguas leyendas verdaderamente siniestras es el famoso Cristo Negro de Cáceres:  Supuestamente quien lo toca sin la debida devoción muere fulminado por una extraña energía.

Es una talla anónima del siglo XIV que ha inspirado numerosas leyendas.
 Tanto la Cofradía como la propia imagen del Cristo Negro siempre han estado rodeadas de un halo de leyenda y misterio, incluso pueden tener que ver con los templarios:  Se cree que el origen de la Hermandad está relacionado con la fundación en Portugal, en 1319, de la Orden de Cristo por parte de 20 caballeros templarios (huidos tras la desaparición de la Orden unos años atrás) y algunos de la Orden de Alcántara.  Incluso hoy en día, el Miércoles Santo, antes de sacar a la imagen en una impresionante procesión, los miembros de la Cofradía ejecutan una solemne ceremonia a puerta cerrada con ciertas reminiscencias templarias.


Quizá el origen del temor a la imagen esté en el miedo al contagio de la peste, o quizá el origen de su oscura fama proceda de que durante siglos la imagen fue testigo de muchas ejecuciones porque era mostrada a los ahorcados en sus últimos momentos.  De esta forma, se llegó a creer que apenas se la podía mirar y, mucho menos, tocar y quien así lo hiciera moriría. La creencia llegó a ser tan fuerte que para poder limpiar y trasladar al Cristo Negro se decidió usar guantes negros no sin antes acercarse a él con extremado fervor y devoción. Hubo momentos en que se llegó a pagar a pobres para que realizaran estas tareas. La figura era untada con cebolla y vino, perfumada y envuelta con sábanas.

Pronto pasó a ser la imagen milagrosa por excelencia de la ciudad, aunque rodeada siempre de un halo de temor:  Cuando la imagen salía en procesión con motivo de epidemias o sequías, muchos espectadores bajaban el rostro y miraban al suelo por la creencia generalizada de que los pecadores que mirasen el rostro del Crucificado serían castigados con la ceguera. Curiosamente, la imagen nunca ha peligrado en las numerosas guerras que han asolado la ciudad de Cáceres, incluso en la Guerra Civil las personas que rezaban en su capilla se salvaron casi milagrosamente de un bombardeo, lo que aumentó más su fama.

Hasta no hace mucho tiempo la imagen permanecía en su oscura capilla de la Concatedral de Santa María con muy poca luz, lo que acentuaba su aire de misterio.
En su emplazamiento actual por obras, en la Iglesia de la Preciosa Sangre, no impresiona tanto a no ser que uno conozca las viejas tradiciones.
Pero conociendo su oscura fama no puede evitarse el mirar al Cristo Negro con cierta precaución y es difícil atreverse a tocarle con las manos desnudas... por si acaso.






miércoles, 27 de junio de 2012

El enigma de los Cristos siniestros



Cristo de Burgos
Existen en España 4 imágenes de Cristo especialmente impresionantes y rodeadas de enigmas, leyendas y milagros. Son los llamados Cristos dolorosos o articulados. Este fin de semana tuve la oportunidad de visitar 2 de ellas y de investigar un poco sobre tan particulares figuras.

Quizá la más conocida y perfeccionada sea el llamado Cristo de Burgos o de San Agustín, pero posiblemente sea más impresionante el Cristo de las Claras (monasterio de Santa Clara de Palencia).

  De parecidas características son el Cristo da Barba Dourada de Finisterre y el Cristo de la Catedral de Ourense.

 Son imágenes patéticas, casi tenebrosas, creadas directamente para impresionar a los fieles. Figuras articuladas destinadas a representaciones medievales de Viernes Santo, donde se escenificaba el Descendimiento de la Cruz.  Su origen ya es legendario, puesto que se supone que aparecieron flotando en el mar y que están en el sitio que ellas mismas eligieron. Tambien se decía que fueron creadas directamente por Nicodemo poco después de la muerte de Jesucristo.

Cristo de las Claras - Palencia
 Fueron exhibidas durante siglos con cierta parafernalia especial, con velos que los tapaban, en fechas especiales y con un cierto halo de misterio.  Pueden cambiar de postura y tienen pelo y uñas naturales, así que con el paso de los años fueron fraguándose las leyendas más tenebrosas..

Se decía que les crecía el pelo y las uñas, que sangraban, que sudaban.... pero tambien que estaban recubiertos de piel humana y, lo que es más siniestro, que en realidad eran cadáveres humanos milagrosamente conservados.  O sea, verdaderas momias convertidas en imágenes de Cristo para impresionar a los fieles.

Cristo de las Claras, antes de restauración  
Especialmente impactante era el estado del Cristo de las Claras de Palencia.  Siglos de suciedad y humo de velas le habían otorgado un aspecto terrorífico, que se ha mitigado con una restauración en 2006.





Cristo de Finisterre
La realidad es que sus articulaciones están recubiertas de piel y rellenas de lana picada, lo que les otorga un tacto blando que debía impresionar.  El Cristo de Burgos y el de Palencia han sido restaurados hace poco y se ha descubierto que ocultan una calabaza hueca  donde se introducía vino o sangre para conseguir el  efecto de sangrar por la herida del costado.

Es casi normal que imágenes tan especiales acumulen montones de historias y leyendas a lo largo de los siglos:

Del Cristo de las Claras se dice que una noche de 1666 se oyó un gran estruendo y que la figura cambió de posición pasando los brazos de estar cruzados sobre el pecho a estar extendidos a lo largo del cuerpo.
El Cristo de Palencia libró a la tierra palentina de una terrible plaga de langostas en el año 1659. Se decidió sacar al Cristo de las Claras hasta las Eras de San Lázaro y que el obispo celebrase allí una misa. Nada más salir la imagen del Cristo por la puerta del convento aparecieron bandadas de grandes avispones que se lanzaron sobre las langostas y éstas eran tantas que fueron cayendo al pie de la muralla hasta llegar a una altura de cerca de dos metros.


Cristo de Ourense   
Durante siglos los pies del Cristo de Burgos se introducían en agua para bendecirla y otorgarle propiedades milagrosas.  Se deberían haber estropeado con la humedad, pero siguen "milagrosamente" intactos.  Salvo porque le falta un dedo del pie, que decían que arrancó y se llevó un peregrino u obispo francés y que siguió haciendo milagros por Francia.
Los milagros del Cristo de Burgos eran variados y estaban perfectamente registrados en su Libro de los Milagros.  En 1512 se hizo un curioso resumen en el que se decía...
Hay en este libro diez y ocho muerto resucitados; diez y ocho cojos y mancos sanos; onze enfermos restituidos a la salud; tres ciegos reciuen vista; buélveseles el habla a tres que la hauían perdido; tres cautivos restauran la libertad; tres gibosos quedan derechos...

Se dice que Isabel la Católica quiso llevarse un brazo del Cristo de Burgos como reliquia y que al desclavarlo de la cruz descendió bruscamente (lógico y normal), lo que la impresionó tanto que se desmayó.
Cristo de Burgos - Años 80 (sin restaurar)
Una curiosidad:  Se supone que bajo el faldón que cubre la parte baja de su cuerpo, el Cristo tiene esculpidos sus atributos masculinos, lo que constituye una gran rareza puesto que los escultores solían tallar un "paño de pureza" para evitarse ese compromiso.
Otra curiosidad:  Hay depositados 3 huevos de avestruz a los pies de la imagen,   aunque anteriormente eran 5.  Se supone que los huevos simbolizan resurrección y vida, pero tambien hay quien dice que es algo tan sencillo como que se utilizaban para tapar la falta del dedo del pie. Fueron regalo de un comerciante burgalés, aunque la leyenda asegura que ya estaban en la imagen hallada en el océano.

El culto al Cristo de Burgos está muy extendido.  Hay copias y Cristos de Burgos por toda España e Hispanoamérica.  Es célebre el de Sevilla que cuenta con una de las más importantes Cofradías de la ciudad y con sus propias historias y milagros.







Dedicado a mis amigos de Plasencia:
Hay quien dice que el Cristo de las Batallas de Plasencia también es una copia del Cristo de Burgos. Yo no estoy muy de acuerdo.





miércoles, 20 de junio de 2012

La Serrana de la Vera

Si hay un mito extendido en la Alta Extremadura es el de La Serrana de la Vera.  
Recientemente he recorrido la Ruta de la Serrana entre El Piornal y Garganta la Olla.  Y transitando por las solitarias cumbres de la Sierra de Tormantos, entre el Valle del Jerte y La Vera, se entiende la dimensión del mito de una mujer salvaje, primitiva, seductora y cazadora de animales... y de hombres.

Más allá de una simple leyenda es un conjunto de tradiciones de origen ancestral.  En las múltiples versiones del mito, la Serrana puede ser una criatura mitad yegua mitad mujer, una fornida pastora y hasta una dama de familia noble. 

Desarrollado en infinidad de romances, obras de teatro, novelas y cuentos, tiene su origen en la Edad Media y una supuesta base histórica en el siglo XVI. Entre tanta versión folclórica y literaria, haré mi propio relato...

Una joven de buena familia, de Garganta la Olla o de Plasencia, es seducida y abandonada por un hidalgo de familia noble.  Tan humillada se siente que huye a lo más agreste de las sierras de La Vera y Monfragüe.  Extremadamente grande, fuerte y ágil, vive en soledad, refugiada en una escondida cueva, alimentándose de lo que caza con una honda o con una ballesta.
En Garganta de la Olla,
legua y media de Plasencia,
habitaba una serrana 
alta, rubia y sandunguera
La serrana es cazadora, 
la cintura lleva llena
de conejos y perdices,
de tórtolas y aligüeñas

Tanto para vengarse de los hombres, como para satisfacer sus deseos carnales, se dedica a asaltar a viajeros y caminantes de una manera peculiar:  Los lleva a su aislada guarida, los invita a una suculenta comida, hace el amor con ellos y luego los asesina.  Guarda sus huesos en la cueva o los entierra en un siniestro paraje lleno de cruces de las tumbas de sus víctimas.

Un buen día se encuentra un serrano (leñador o pastor) al que conduce hasta su refugio con el fin de seducirlo con música, comida y cama, mostrándole además sus trofeos... 
Bebe, serranillo, bebe
Agua de esta calavera
Que puede que algún día
Otros de la tuya beban
Al final el serrano consigue burlarla huyendo por el monte. Aunque la serrana le persigue y le lanza grandes piedras e intenta engañarle para que vuelva...

Cogió una china en la onda,
que pesaba arroba y media,
con el aire que llevaba
le ha tirado la montera
¡Vuelve serranillo,vuelve
y toma tu montera,
que es de paño fino y bueno
y es lástima que se pierda!
Pero el leñador responde a las promesas de la serrana con ocurrentes ironías que provocan en la mujer un último lamento desesperado:
Por Dios te pido, serrano
Que no descubras mi cueva.
El muchacho escapa y consigue avisar a las autoridades. Unas versiones dicen que La Serrana es ahorcada en Plasencia, otras que es indultada por el Rey, otras que se suicida.



La leyenda es hermosa, especialmente cuando se recorren los parajes donde presuntamente se desarrolla, que son lugares salvajes llenos de topónimos que recuerdan la leyenda (Puerto de la Serrana, Barrera de la Serrana, Cueva de la Serrana, etc.)


 Por cierto, para los amantes de las caminatas y del senderismo os pongo el track de la Ruta de la Serrana... http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=70866

Y tened en cuenta que la ruta NO pasa por la supuesta Cueva de la Serrana.  Para acceder a la cueva hay que ir por esta otra ruta...
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=329210


Y para terminar, uno de los múltiples romances sobre La Serrana, cantado por el cantautor cacereño Miguel Angel Gómez Naharro (muy recomendable)




















lunes, 11 de junio de 2012

Bandidos en el Valle del Lozoya - Rascafría

 
 
Todo madrileño amante de la naturaleza conoce la zona del Valle del Lozoya, Peñalara, Cotos, El Paular...
Hoy en día el Valle Alto del Lozoya, es decir Rascafría y sus alrededores, está tomado por legiones de excursionistas y domingueros de toda clase y condición.   Pero hace siglos este apartado valle, encajonado entre cumbres de más de 2000 metros estaba infestado de bandidos, fieras y animales salvajes.  Un lugar duro y peligroso.

En el siglo XIV, era refugio de bandas de ladrones y proscritos moriscos que hacían dificil la vida en los pueblos del valle, ese es el origen de la leyenda histórica del Puente del Perdón, en Rascafría (Madrid)...

En aquellos tiempos, para mejor administración se dividió el Valle en 4 partes o quiñones, y se creó una milicia de caballeros quiñoneros, obligados a tener un caballo propio medianamente decente y organizados en 4 cuadrillas, una por cada quiñón (Rascafría, Oteruelo, Alameda y Pinilla).  Se encargaban de vigilar los caminos y luchar contra salteadores y maleantes. Para mayor eficacia se les concedió el importante privilegio de "horca y cuchillo", es decir, la capacidad de juzgar y ejecutar la justicia de forma rápida y expeditiva  (Hay quien afirma que ese es el origen del dicho "Aquí te pillo y aquí te mato").

Una vez atrapado un malhechor era conducido sin muchas contemplaciones hacia "la Casa de la Horca", donde le esperaba el verdugo, pero al pasar por el Puente del Perdon tenía la última posibilidad de exponer su caso y pedir clemencia ante un tribunal formado por un miembro de cada quiñón o cuadrilla.  Si conseguía convencerles quedaba libre inmediatamente, pero de lo contrario terminaba en "La Casa de la Horca" a unos 5 km río arriba.

Pasados los siglos, un bandido célebre, posiblemente el último bandolero legendario de la sierra madrileña, era conocido en todos los pueblos de la Sierra madrileña y buena parte de la provincia de Segovia:  El Tuerto Pirón.

Olmo centenario de Rascafría
Se cuentan muchas historias sobre él:  Que robaba a los ricos y repartía entre los pobres (dudoso), que era especialmente amable con los niños y sobre todo, su leyenda más conocida es que robaba por las noches y por el día se escondía en el tronco hueco de un gran olmo centenario situado en la plaza de Rascafría.  Dicen que se escondía para huir de la Guardia Civil, pero no es del todo verdad.....  

En torno a aquel viejo olmo (que llegó a tener 300 años y que murió en el año 2000)  se reunía todo el pueblo de Rascafría, desde su escondite el Tuerto Pirón escuchaba impunemente todas las conversaciones y se interesaba lógicamente por las que tenían que ver con el dinero de los vecinos, o sea compras y ventas de tierras, ganados, etc. 

Fue apresado y huyó de la cárcel de Segovia limando los grilletes, hasta que en 1882 fue detenido definitivamente. Condenado a cadena perpetua, murió en prisión en 1924 con 78 años.
 
Curiosamente, en los años 80 otro bandido volvió a asolar la comarca:  Un atracador solitario robaba eficazmente todos los bancos de la zona, una y otra vez.   Le llegaron a conocer por "el atracador del estadillo" porque conocía tan bien la operativa bancaria que exigía el estadillo de transporte de fondos para comprobar el importe en metálico disponible en cada sucursal, no conformándose con el dinero que había en caja.
Dicho atracador nunca fue detenido... ¿tambien se ocultaría en el viejo olmo de Rascafría el heredero del mítico Tuerto Pirón?
 
Y quedan para otra ocasión las leyendas del Monasterio del Paular y las de los bosques y las cumbres serranas.
 
 
Dedicado a mi amigo Fernando.  El más grande.